domingo, 22 de marzo de 2015

Me quedé en General Rodríguez

El Douglas DC-3 LV-BEH nos contó que se quedó en el Aero Club General Rodríguez, espera la reparación del motor número dos.

Compartimos imágenes enviadas por Alxandre Avrane.




6 comentarios:

Roberto dijo...


Qué bueno! uno no se cansa de verlo volar otra vez.

Muy buenas fotos!!

Staff linea ala dijo...

Gracias Roberto.
Saludos

JCR linea ala blog dijo...


Visto en la fecha sin motor dos.
En reparacion.

Anónimo dijo...

Fue grave el tema o solo un piston/cilindro averiado ?
Saludos.
AEA

JCR linea ala blog dijo...

Parece que bielas.
Tengo entendido que estan esperando repuestos de algun colega que tenga partes de motor de DC-3.

Juan Carlos Madaio Villamayor dijo...

Estuve en la EAA en marzo de 2017 y cuando ingresé al campo pasé delante de él y no me detuve. Pero sí en otra oportunidad que lo ví, me emocioné deteniéndome a su lado y lo observé con admiración. En seguida fueron fotos a su lado en compañía de Mabel, mi esposa, quién me acompaña en mis encuentros con los aviones. Sabía que estuvo presente en 2015, pero no entendí su quietud y el porqué de su aparente abandono al costado de la pista. Sí sospecho que la ausencia de su motor derecho es por reparación. Mi duda era que ya no podría verlo vivo. Sucedió como un milagro, cuando anochecía y ese sábado comenzaba a languidecer, cuando me disponía a despedirme del lugar con la impronta de volver a verlo, aunque sea allí. De golpe, siento el rechinchineo y el sonido irreverente que aflora en el espacio y es mi esperanza que sea ése, el Douglas dc 3, con su único motor que renace de su silencio y quietud para ofrecer a mí y a todos los presentes que se agruparon allí, ese hermoso espectáculo: ver, sentir, el sonido y el poder de ese motor Prat & Witney vivo. Llegué justo a tiempo para disfrutarlo. Parecía que esperaba mi presencia o vení que estoy acá, estoy vivo. Sentía la emoción de los que me acompañaban presenciando ese momento. Son recuerdos de la niñez que se hicieron presentes y que el destino me regaló, en un día y lugar fantásticos y en compañía de gente linda. Ese motor valía por los dos, con sus llamaradas, su chispa azul y diciendo: aquí estoy. Volveré.