viernes, 13 de junio de 2008

La Increíble historia del "Ibaté"

Esta aventura bien podría ser el guión de una película, pero aunque no lo crean pasó de verdad en 1946.

El 7 de julio se inició el servicio de Aeroposta Argentina desde la ciudad de Río Gallegos con el avión Junkers JU-52 3M LV-AAJ “Ibaté” que cumpliría el correo hasta General Pacheco con escalas en todo el sur del país.
El vuelo se inició demorado por las condiciones climáticas y novedades técnicas, hizo escala en Lago Argentino y partió rumbo a Cañadón León, pero el comandante se vió obligado a retornar a Río Gallegos.
Nuevamente, el lunes 8 se reinició el vuelo, arribando sin novedad a Cañadón León, luego de reabastecerse y cargar pasajeros, el aparato partió rumbo a Lago Buenos Aires, pero el tiempo era malo, había nubes bajas y comenzó a nevar, poco a poco empezó a acumularse nieve en las alas.



Cuando volaba sobre una meseta cerca de Lago Buenos Aires fallaron los motores, el “Ibaté” comenzó a descender en círculos y aterrizó de emergencia, posándose sobre la nieve.
Luego del descenso se emitieron mensajes de auxilio, posteriormente, se envió al Junkers LV-AAN “Quichua” en auxilio.
El 10 de julio (dos días después del accidente), una comisión inició la ascensión a la meseta desde la estancia El Tercke, mientras que otra lo hizo desde el puesto El Paje.
El avión “Quichua” indicó a las comisiones la ruta a seguir y arrojó mantas y víveres a los ocupantes del “Ibaté”.
Al anochecer del 10 de julio llegaron los socorristas al lugar del accidente pero debieron aguardar dos días y dos noches para emprender el regreso.
Como el tiempo empeoraba el Comandante del “Ibaté” Alfinetti se resitía a abandonar el avión. Con las primeras luces del 13 de julio la comisión de auxilio, pasajeros y tripulación iniciaron la travesía hacia Lago Buenos Aires mientras que el Junkers “Quichua” arrojaba botellas de mate cosido las que algunas se enterraban en la nieve mientras que otras se rompían.
Luego de una caminata de 8 horas llegaron al primer puesto donde habían caballos, posteriormente luego de 2 horas de marcha llegaron al puesto El Paje y desde allí fueron en camiones hacia Lago Buenos Aires.
Después de 4 días de zozobra los pasajeros pudieron descanzar y al día siguinete (14 de julio) se inició el viaje abordo del “Quichua” en vuelo con escalas hacia Buenos Aires (Gral.Pacheco).



Tripulación del “Ibaté”: Juan Alfinetti piloto, Francisco Couceiro copiloto, Vito Martínez mecánico y Ulises Braschi radiotelegrafista.

Destino del avión: para rescatar al avión se tuvo que esperar al deshielo, hasta que el aparato quede totalmente descubierto.
Una comisión técnica de Aeroposta evaluó el avión, se reparó el tren de aterrizaje y las hélices.
El problema mayor fué sacar la máquina de ese lugar, para ello, se despejó una franja de 300 metros retirándose piedras.
Se cargó combustible para 20 minutos, se aligeró el peso del avión y cuando el viento fué favorable se realizó el riesgoso despegue y se puso rumbo a Lago Buenos Aires, allí se terminó de reacondicionar el avión y luego partió rumbo a Gral.Pacheco.

Gonzalo Carballo

Fuentes: Revista Argentina Austral Nro.183 sept.1946, Diario La Nueva Provincia, Revista Aventuras a Escala mayo 2000.

Fotos: Revista Argentina Austral y archivo Oscar Rimondi

13 comentarios:

Jair Hamer dijo...

tenia entendido que el Ibaté callo por formación de hielo en las alas... que no fue falla de motores y aterrizaje de emergencia... sino, que solo por el peso del avión fue cayendo hasta tocar la meseta...

nestor radice dijo...

Uno de los pasajeros que iba en el Ibate era mi padre, Sr. Julio Domingo Radice, suboficial del Ejercito, que venia de Rio Gallegos en uso de licencia. Tenia 27 años.Segun sus dichos se alimentaron dos dias con la torta de casamiento que llevaban un matrimonio recien casados oriundos de San Julian, quienes creo tuvieron muchos hijos pues juraron que tendrian todos los hijos que Dios les mandara si se salvaban

Eduardo Cittadini dijo...

Mis Viejos eran los recién casados, no de San Julián, sino de Cañadón León. Efectivamente tuvieron muchos hijos... yo soy el menor de los 11. Mi Vieja, Catalina (Catita) vive en Trelew y chequea el mail (nonacatita@) todos los días, por si le quieren contar o consultar algo de esta historia.
El último otoño fuimos con ella y otros dos hermanos a la meseta del lago Bs As, al lugar donde según el encargado de la Ea. La Viscaina, había caido el avión.
Mi mail es edcittadini@yahoo.com
Eduardo Cittadini

Eduardo Cittadini dijo...

Perdón, me faltó parte del mail de mi vieja: nonacatita@yahoo.com.ar

Anónimo dijo...

Mi tío era el telegrafista del avión, que bueno ver tan bien registrado el evento. Durante las semanas que se transmitió el evento en los cines de wilde toda la familia iba a verlo permanentemente. Saludos Rodolfo Ulises Braschi.

Linea ALA dijo...

gracias por los comentarios, son todos muy enriquecedores!

Anónimo dijo...

referente al accidente del Ibate yo tenia dos años cuando sucedió, mi papa era el radio navegante. La verdad es que no fue el hielo lo que produjo el accidente, sino que el comandante no creyó en la marcación de radio y comenzó el descenso antes de tiempo(mismo error del avión uruguayo del Planchón). El hielo no es significativo por el peso pero si deforma el perfil alar que sustenta al avión. Yo personalmente he volado en condiciones de hielo muy severas cruzando la cordillera y teniendo un buen equipo de deshielo como lo tiene el avión SAAB 340,por eso no me explico el accidente de SOL en Rio Negro.

Juan Pablo Maceda dijo...

Hola, mi abuelo Raúl Maceda, era mecánico de aviones de aeroposta y luego de aerolineas argentinas. Creo que para aquel entonces estaban viviendo en comodoro rivadavia (luego le asignaron Bariloche, dónde se jubiló pero antes anduvieron por toda la patagonia, incluso en río gallegos cuando tenía 5000 hab) y tuvieron que ir hasta el lugar del accidente para restaurar el avión. Creo, no estoy seguro, tener fotos no me acuerdo si era de ese avión o de otro

Anónimo dijo...

Referente al accidente el avión no cayó si no que se encontró con el piso a velocidad de crucero al otro dia cuando aclaró vieron con asombro por donde habían pasado milagrosamente sin tocar ningún picacho.Para comer algo caliente sacaron la pileta del baño ,le ponían nieve y prendían fuego bajo la misma y hacian una especie de sopa con un pedazo de carnero que llevaban de casualidad.el fuego lo producían con nafta de los tanques de com,ademas de la torta de casamiento.Mi padre Ulises Braschi se pudo comunicar con elQUICHUA CON UN EQUIPO TELEGRAFICO DE EMERGENCIA y lo fue guiando pues pasaban por arriba y no los ubicaban.El rescate lo efectuó personal de gendarmería, con tiras de mantas improvisaron botas para no undirse en la nieve y mi papá cargó a Vito Martínez al hombro ya que este había sido operado de los pulmones y casi no podía respirar pidiéndole que lo dejara en la nieve.










omar ulises braschi dijo...

fhoudansexhibitsEl jefe de mecánicos que reparó el avión era de apellido Mene no recuerdo el nombre improvisaron un toldo yen un tanque calentaban aceite y sumergían las manos PARA QUE NO SE CONGELARAN LOS DEDOS.se improvisó una pista de troncos yla misma tripulación pero al mando de Dirk Wessel van Leyden despegaron con mucha dificultad de la misma.

Jorge Bencich Witt dijo...

Mi padre, mecánico de Aeroposta,fallecido en 1978, conoció detalles de este accidente y aun conservo fotos del avión enterrado en la nieve. Alguien me envió una foto posterior, cuando estaban reparando el avión, ya sin nieve. Fue una aventura increible en esos tiempos. Mi padre contaba que los pasajeros se alimentaron al principio con una torta de novios que llevaban como equipaje una pareja de recien casados

Eduardo Cittadini dijo...

la recién casada era Catalina Sanchez de Cittadini (Catita), mi madre, que el 1 de marzo festejará sus primeros 92 añitos. Le agradeceré muchísimo si me envía escaneadas las fotos que tenga así las comparto con ella, que sigue contando la historia con detalles para los bisnietos. Mi mail es edcittadini@yahoo.com
Gracias. Eduardo Cittadini

Linea ALA dijo...

Eduardo, muchas gracias por su comentario, y nos alegramos que su madre pueda contar esta increible historia a sus bisnietos.
buscaremos las fotos y se las enviaremos en breve, lo prometemos.
saludos, Fernando