domingo, 17 de mayo de 2026

recuerdos de Espora'96

Siguiendo con la temática de festivales aéreos, relatamos uno muy interesante, pero realizado hace exactamente 30 años... el recordado Espora'96. 


Día aeronaval gris pero espectacular

El sábado 17 de mayo de 1996 amaneció frío y con ocasionales lloviznas, lo que me dio dudas y temores en si habría puertas abiertas en Espora o no!, no obstante igual fui con mi auto hasta la base.

Lo que me impresionó en un primer momento era la cantidad de autos que nos dirigíamos hacia BACE, se había habilitado un lugar especial de estacionamiento a un lado de la calle de ingreso a Espora, frente al ex cine, que recientemente había sido reabierto como sala del Museo de Aviación Naval.

Ni bien entré me sorprendí al ver al recién restaurado North American SNJ-5C 0462/ 2-A-304, inclusive con el gancho de apontaje!, ese Texan fue uno de los navalizados para operar a bordo del ARA (V-1) “Independencia”.

También pude apreciar de cerca otro avión que para esa época me llamaba mucho la atención, ya que no lo conocía mucho, era el Pilatus Porter 0686/ 1-G-2, hasta pude contemplar su interior.

En esa época estaba embobado con filmar todo y llevé la filmadora VHS de mi padre y me dediqué a filmar todo lo que pude, consideraba que esa era la mejor plataforma para documentar todo y no saqué ni una foto!, ¡que equivocado estaba!, debí haber fotografiado!.

Luego fuí a los hangares a ver los distintos displays que cada Escuadrilla Aeronaval había montado, obviamente se destacó la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque con el Dassault Super Etendard 0756/ 3-A-206 que suspendido en caballetes demostraba todo el funcionamiento de sus partes móviles, flaps, slats, tren de aterrizaje, estabilizadores y por supuesto la lanza de reaprovisionamiento en vuelo.

También me llamó mucho la atención el display del Grumman S-2T Turbo Tracker 0703/ 2-AS-24 de reciente modernización que lucía impecable y hasta me animo a decir que se podía oler a pintura nueva!. En la deriva tenía pintado un búho, en alusión al apodo de estos aviones en la Aviación Naval Argentina.

Mientras recorría uno de los hangares escuché un sonido interesante, salí corriendo –literal- y me dirigí a la plataforma y en la parte adyacente al viejo edificio aparecía imponente el Lockheed KC-130H TC-69 de la Fuerza Aérea Argentina proveniente de la Base Aérea de El Palomar.

Pero lo más interesante fue la exhibición aérea, así que me aposté a metros del Agusta A-109 de la Aviación del Ejército AE-336 que despegó a metros de donde estaba yo, antes quise ver si las coheteras estaban armadas, pero no…., estaban vacías, podía verse a través de los orificios!.

Otro despegue que me encantó fue el del Aerospatiale Alouette 0736/ 3-H-111 que también despegó muy cerca de mí, esta vez no reparé en un cuidado que sí tuve con el helicóptero de la Aviación del Ejército y recibí un buen baño de tierra y restos de césped.

También realizó una exhibición la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros con el tradicional desembarco de comandos de Infantería de Marina con rapel, se trataba del 0679/ 2-H-235, tristemente perdido el 10Abr2007 en el incendio del rompehielos ARA (Q-5) “Irizar”.

Los Embraer EMB-326GB Xavante 0783/ 4-A-102 y 0782/ 4-A-137 de la Primera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque con asiento en la Base Aeronaval Punta Indio realizaron una impecable exhibición que incluyó sobrevuelos a baja altura y evoluciones enfrentados uno contra otro en los que a muy cerca distancia  pasaban, similar a una de las maniobras de los acrobáticos MB-339 “Frecce Tricolori”.

Pude contemplar desde muy cerca al IA-63 “Pampa” E-803, que lucía impecable, aunque no me interesó mucho, siempre fui mas fanático de la aviación naval. Un agente paramilitar que cuidaba el avión me preguntó que hacía, cuando me agaché para observar la matrícula del avión que en esa época estaba pintada en la cara interna del tren de nariz!.

Sin dudas y como muchos jóvenes en esa época estaba totalmente enamorado del Super Etendard y realmente la exhibición que hicieron los dos SUE fue el plato fuerte de toda la jornada, la aparición de uno de los dos que hicieron la exhibición (0758/ 3-A-208 y 0764/ 3-A-214) por detrás de un eucalipto a generosa velocidad fue electrizante, me dejó estupefacto, y, por suerte pude filmarlo, aunque no como me hubiese gustado. Aparte, por ser un día nublado y húmedo los aviones estelaban desde sus punteras alares, lo que les otorgaba mayor espectacularidad a sus pasadas.

Otro que realizó una interesante exhibición con virajes escarpados incluídos fue el Grumman S-2T Turbo Tracker 0702/ 2-AS-23, a simple vista me sorprendió la velocidad, el Tracker remotorizado era más rápido que su hermano 0704/ 2-AS-25 aún con motores a pistón que se exhibía estático –el avión ya estaba fuera de servicio y esperaba su turbinización-. No podemos dejar de olvidar que el Turbo Tracker 0702/ 2-AS-23 recién dejó de volar en Nov2025!!, todo un logro.

Pude contemplar los flamantes Eurocopter Fennec recientemente incorporados por la Aviación Naval como un reemplazo de los Alouette III, sorprendía su interior casi VIP! y el radar, exclusivo de la versión argentina.

También fue la oportunidad para observar otras aeronaves del acerbo del nobel Museo de Aviación Naval, en particular ví en detalle un avión que aún sigo admirando mucho, el Lockheed SP-2H Neptune, el 0708/ 2-P-112, y, mientras lo contemplaba, pensaba cómo se aventuraron a operar con esas máquinas en el Conflicto del Atlántico Sur en 1982, cómo se arriesgaron para detectar a los naufragos del crucero ARA (C-2) “General Belgrano”, el 03May1982!!!. Y cómo cumplieron con total efectividad su misión de guiar a los Super Etendard en el ataque del 04May1982 al HMS “Sheffield”.

Una pareja de Miraje y Finger de la Fuerza Aérea también realizó una demostración, pero para mí no fue tan buena como la de los Super Etendard.

En fin, para mí fue un día inolvidable!, donde tuve la oportunidad de estar cerca de todos los aviones navales que muchas veces ví volar, que muchas veces ví despegar, pero siempre a la distancia……

Gonzalo Carballo, mayo de 2016








Aeronaves Presentes

Dassault Super Etendard: 

0751/ 3-A-201, 0752/ 3-A-202, 0753/ 3-A-203, 0756/ 3-A-206, 0758/ 3-A-208, 0761/ 3-A-211 y 0764/ 3-A-214.

Embraer EMB-326GB Xavante: 

0783/ 4-A-102 y 0782/ 4-A-137.

Grumman S-2 Tracker:

0511/ 2-G-51 (Museo Aviación Naval), 0704/ 2-AS-25, 0702/ 2-AS-23 y 0703/2-AS-24.

Lockheed L-188E Electron:

0692/ 6-P-106.

Beech T-34C-1 Turbo Mentor: 

0724/ 1-A-406 y 0733/ 1-A-415.

Pilatus Turbo Porter: 

0686/ 1-G-2.

Aerospatiale Alouette III:

0642/ 3-H-102, 0651/ 3-H-107, 0681/ 3-H-109, 0736/ 3-H-111 y 0739 3-H-115.

Eurocopter AS-555SN Fennec: 

0863/ 3-H-301, 0864/ 3-H-302, 0865/ 3-H-303 y 0866/ 3-H-304.

Sikorsky Sea King:

0679/ 2-H-235 y 0796/ 2-H-239.

Otros participantes: 

AE-030, AE-037, AE-178 “Ejercito del Sur”, AE-224, AE-432, AE-336, I-007, C-415, E-803, TC-69, H-40, H-44 y LQ-IHZ/ 099 (Cessna 150 de la Policía de la Prov.Bs.As.).




sábado, 16 de mayo de 2026

70° aniversario Aeroclub Villa Regina

El fin de semana del 9 y 10 de mayo, se llevo a cabo un festival aéreo para conmemorar los 70 años del Aeroclub Villa Regina. Hacia tiempo que este tipo de actividades no se desarrollaban por la zona, y gracias al clima todavía benévolo de esas jornadas la asistencia del publico fue generosa ambos días.

El sábado, contabilizamos unas 30 aeronaves, de varios clubes cercanos (Allen, Neuquén, Gral. Roca) y otros no tanto (por ejemplo desde Pto Madryn, Comodoro Rivadavia y Bahía Blanca), mientras que el domingo también arribaron en vuelo desde La Pampa.

La acrobacia estuvo a cargo de un Pitts S1D de Jose Basílico y un Van's RV8 de Gustavo Bilbao.

Cessna 172M, LV-HWQ, desde Bahía Blanca.

Pitts S-1D, LV-X445.

Van's RV12, LV-X770, llegando desde Pto Madryn.

Piper PA-30, LV-FWD, desde Comodoro Rivadavia.

Van's RV6, LV-X783.

Aeronca 7EC, LV-FMR.


Cessna 172C, LV-GTB, jugando de local.

Piper PA-12, LV-YFF, del Club de Planeadores Gral. Roca.

Van's RV8, LV-X694.

Van's RV7, LV-X845.

Bell 505, LV-JKH.

Facil MS1, LV-X856.


aeronaves acrobáticas



Pitts S-1D, LV-X445, con stickers alusivos a los 70 años del club.


Cessna 182B, LV-GPZ, lanzador de paracaidistas.

Cessna 182H, LV-FLK.


Agradecemos a los integrantes del club por la amabilidad prestada este fin de semana.

viernes, 15 de mayo de 2026

Hasta siempre Skyhawk...

 
















fotografias y agradecimientos: Adrian Gomez

lunes, 20 de abril de 2026

Colores Australes VII - El look 1978


    En 1978, la Argentina atravesaba un año de cambios y contradicciones. Mientras el país se preparaba para organizar la Copa Mundial de Fútbol de 1978, el Estado realizaba fuertes inversiones en infraestructura con la intención de proyectar al mundo una imagen de modernidad. Era un gesto audaz si se tiene en cuenta la compleja realidad política y social que atravesaba la nación. La modernización, más que un lujo, se percibía como un paliativo frente a la incertidumbre de esos días, una manera singular de mostrar que el país podía avanzar a pesar de las tensiones internas.
    En paralelo, el sistema aerocomercial nacional atravesaba un proceso de redefinición. Austral Líneas Aéreas se desenvolvía en un entorno altamente competitivo y debía sostener su posición frente a un mercado exigente. En ese contexto, la compañía comenzaba a transitar un proceso de renovación de flota que ya había anunciado públicamente con la incorporación de aeronaves McDonnell Douglas DC-9-51, cuya llegada efectiva se concretaría en Dic78, siendo presentadas en una ceremonia en el Aeroparque Jorge Newbery. Esta incorporación fue acompañada por una estrategia de comunicación específica, sintetizada en el lema: “La nueva forma de volar DC-9”.
    No se trataba solo de modernizar aviones: también era necesario consolidar una imagen corporativa coherente. Austral ya contaba con una marca definida desde la etapa de unificación de ALA y Austral, pero su aplicación visual presentaba variaciones según tipos de aeronaves, talleres de pintura y etapas de mantenimiento. La necesidad de estandarizar esa identidad se volvió un objetivo central hacia fines de la década.
    En tal sentido, para el rediseño de su imagen se convocó a Guillermo González Ruiz, arquitecto y diseñador gráfico argentino de destacada trayectoria profesional, con experiencia en estudios de diseño y en proyectos emblemáticos como el sistema de señalización de la Ciudad de Buenos Aires. Reconocido con el Premio Konex, fue también autor de diversos trabajos teóricos en el campo del diseño gráfico.
    
El nuevo esquema introdujo una estética de gran claridad visual, conformada por un fuselaje blanco atravesado por dos líneas longitudinales en rojo y azul que, al cruzarse en la sección delantera, sugerían la forma de las letras “AU”. Estas líneas se extendían hacia la deriva vertical, donde ganaban presencia y reforzaban la identidad de la compañía. El resultado fue una imagen sobria, moderna y fácilmente reconocible, alineada con las tendencias internacionales de diseño aeronáutico de fines de los años setenta.
    Los títulos de la empresa, emplazados por encima de la línea de las ventanillas a continuación de la parte superior del logotipo, se dispusieron inicialmente en color gris. Posteriormente, como consecuencia de los efectos del sol, tendían a despintarse, por lo que se optó por el color negro. Una excepción fue uno de los BAC-111 420EL, el LV-IZS, que temporalmente presentó títulos en color azul.
    Más allá de lo estético, el esquema respondía también a una lógica funcional. En un entorno donde la flota crecía en diversidad de tipos de aeronaves, la identidad visual debía operar como un sistema de reconocimiento inmediato en pista, en vuelo y en material publicitario. El diseño no solo debía representar a la compañía, sino hacerla legible a distancia, en movimiento y bajo condiciones operativas reales, algo cada vez más importante en la aviación comercial de la época.
    La presentación del esquema tuvo lugar a fines de Abr78 y marcó el inicio de una etapa de estandarización visual, en contraste con la etapa previa, caracterizada por una mayor diversidad cromática y formal. Su desarrollo se inscribió en un contexto en el que el diseño gráfico y corporativo internacional tendía a la simplificación formal y a la construcción de identidades altamente reconocibles en movimiento.
    La primera aeronave modificada se exhibió en coincidencia con la obtención de una certificación de los talleres del Aeroparque Jorge Newbery por parte de la Federal Aviation Administration. En esa circunstancia se llevó a cabo una ceremonia en la cual estuvo presente el embajador de los EE.UU., Raúl Castro, quien fue el encargado de entregar dicha certificación a Rogelio Balado, vicepresidente de Austral Líneas Aéreas.
    El primer avión en exhibir públicamente la nueva imagen fue un BAC One-Eleven 521FH, matrícula LV-JNT, que aterrizó en el aeropuerto de Santa Fe el 30Abr78. Su aparición simbolizó la transición hacia una etapa en la que Austral buscaba consolidar una identidad visual homogénea y moderna dentro de su red doméstica.
    El interior de las aeronaves también comenzó a renovarse bajo conceptos de confort y modernización de cabina, mediante una denominación comercial propia orientada a enfatizar la experiencia del pasajero. La influencia de corrientes de diseño aeronáutico contemporáneas, especialmente las desarrolladas en Estados Unidos, se hacía visible en la búsqueda de una identidad integral, tanto exterior como interior. En ese sentido, la cabina dejaba de ser solo un espacio funcional para convertirse en una extensión coherente de la marca. El eslogan publicitario de esta renovación sintetizaba esa intención: “Austral, la línea aérea del Confort Plus”.

    
El esquema se aplicó con especial naturalidad en los DC-9, cuya incorporación efectiva comenzaría a materializarse al año siguiente, aunque su llegada ya era anticipada en campañas publicitarias y medios especializados. Los BAC 111-400 fueron repintados bajo la nueva identidad corporativa, incluso aquellos que se encontraban alquilados —N5039 y N5042—, los cuales fueron devueltos al año de recibir el nuevo esquema, lo que evidencia la importancia asignada a la renovación de la imagen.
    En cambio, los turbohélices en proceso de retirada no llegaron a incorporar el nuevo esquema. Tal fue el caso de los NAMC YS-11, mientras que el único Curtiss C-46 Commando aún en servicio dentro de la flota fue retirado en 1979 conservando un esquema anterior, representativo de la etapa previa a la modernización.
    Aun así, el esquema presentó algunas limitaciones. En los BAC, la apertura de la puerta delantera interrumpía la lectura de las letras “AU”, afectando parcialmente la identificación visual por parte de los pasajeros. En los DC-9, en cambio, esta situación no se producía, ya que durante el embarque la composición gráfica permanecía claramente visible.
    Los motores de las aeronaves también evidenciaron variaciones: mientras en los BAC se mantenían en metal natural, en los DC-9 y en los McDonnell Douglas MD-80 se adoptaron esquemas pintados con distintas combinaciones de blanco y gris, dejando sin pintura sectores específicos como tomas de aire y toberas.
    En los McDonnell Douglas DC-9-51, los motores presentaban un tratamiento diferenciado dentro del esquema general: una sección central pintada de blanco, donde se aplicaban las matrículas, mientras que tanto la toma de aire en la parte frontal como la tobera de escape en la sección posterior se mantenían en metal natural. Esta resolución combinaba criterios estéticos y funcionales, respetando las particularidades constructivas del conjunto motriz.
    Desde la empresa se apostó de lleno a la imagen, con una fuerte presencia publicitaria. En el centro de la ciudad de Buenos Aires se instaló un cartel de grandes proporciones que llegó a exhibir la figura de un MD-80, algo inusual para una aerolínea en el país. Asimismo, en 1979, Pedro Saiz Marimón, secretario general de la aerolínea, firmó un contrato con el club Argentinos Juniors con el fin de posicionar la marca en la camiseta del equipo. Este acuerdo permitió que Diego Maradona permaneciera un tiempo más en el club que lo vio surgir, gracias al aporte económico de varias empresas, entre ellas Austral.
    Con el transcurso del tiempo, el isotipo “AU” adquirió un rol central dentro del sistema de identidad visual, extendiéndose incluso a aplicaciones interiores, como el tapizado de los asientos. El esquema cromático y gráfico experimentó ajustes progresivos y, a partir de 1982, la flota comenzó a incorporar denominaciones geográficas asociadas a los extremos australes del país. En paralelo, se introdujo la bandera argentina en la sección superior del fuselaje, reforzando el carácter identitario de la compañía. Posteriormente, el logotipo del pingüino fue objeto de una retirada gradual del sistema visual: en una primera etapa, su presencia se redujo a un rol secundario, hasta su eliminación definitiva en las aeronaves de nueva incorporación, como los MD-80 y los DC-9-32. Como excepción, el emblema se mantuvo exclusivamente en la sección de la trompa, del lado derecho, en los BAC One-Eleven, donde permaneció hasta el final de su vida operativa.
    La imagen implementada en 1978 también fue aplicada a los DC-9 incorporados durante la década de 1990. Algunos de los ejemplares provenientes de Iberia presentaban, al momento de su recepción, un pequeño círculo pintado en el radomo. Este detalle comenzó a eliminarse a partir de 1995, aunque no todas las aeronaves llegaron a exhibir dicha característica.
    Más allá de su función técnica y estética, el denominado “Look 78” logró instalarse en la percepción pública. Para una generación de pasajeros, aeropuertos y ciudades del interior, aquella combinación de blanco, rojo y azul dejó de ser solo un esquema corporativo para convertirse en una imagen identificable del viaje aéreo moderno. La marca trascendió a la compañía, incorporándose al imaginario cotidiano del transporte y asociándose a una idea de progreso, velocidad y conexión territorial.
    
El diseño permaneció en servicio durante más de dos décadas, convirtiéndose en uno de los más reconocibles de la aviación comercial argentina. Su permanencia se explica tanto por su impacto visual como por su eficiencia operativa: era un esquema fácil de aplicar, escalable a distintos tipos de aeronaves y consistente con las necesidades de una flota heterogénea en constante transformación. La imagen descripta sobrevivió a la intervención estatal, a la privatización de la empresa —en manos del empresario mendocino Enrique Pescarmona— y a los primeros años de la gestión de Iberia. También fue la utilizada por el avión que participó en los días del Conflicto del Atlántico Sur, LV-OAX.
    La última aeronave a la que se le aplicó el esquema fue el LV-WJH. Posteriormente, la imagen corporativa fue reemplazada a partir de 1995, en el contexto de la reestructuración del sistema aerocomercial argentino y la redefinición del control accionario del grupo español que gerenciaba la aerolínea. Con ello, una nueva identidad visual cerró la etapa iniciada a fines de los años setenta.
    Vista en perspectiva, la transformación de 1978 no fue únicamente un cambio de pintura. Fue la cristalización de un momento histórico en el que Austral Líneas Aéreas intentó encauzarse y distinguirse ante el público. En esa búsqueda encontró una imagen que no solo acompañó la evolución técnica de la empresa, sino que terminó convirtiéndose en una de las representaciones más duraderas de su propia historia.


Próxima entrega: Vestidos de Iberia.


Agradecimientos: El Litoral, Juan Carlos Rodíguez, Gustavo Fajardo, Pablo Cepero, Patricio Seidel, & Cristian Volpati.